El inodoro no traga: qué hacer y qué no hacer nunca
La mitad de los desbordamientos que atendemos se podían haber evitado con no tirar de la cisterna una segunda vez. Aquí va el orden correcto.
URGENCIAS LAS 24 HORAS
Lo primero es no volver a tirar de la cisterna
Cuando el agua sube en lugar de bajar, el impulso natural es tirar otra vez a ver si esta vez pasa. Es justo lo contrario de lo que hay que hacer. La taza tiene un volumen limitado y la cisterna suelta entre seis y nueve litros de golpe: si el paso está cerrado, esos litros no tienen a dónde ir y acaban en el suelo del baño. Un atasco es un problema; un desbordamiento es un problema más una limpieza a fondo.
Lo que sí conviene hacer es levantar la tapa del depósito y cerrar la llave de escuadra que hay detrás, o al menos levantar el flotador para que no se rellene. Con eso te aseguras de que nadie de la casa tira sin darse cuenta mientras averiguas qué pasa. Después, deja bajar el nivel: si en diez minutos ha bajado algo, el tapón es parcial y hay margen; si no ha bajado nada, está cerrado del todo.
El desatascador de goma, bien usado
La ventosa de toda la vida funciona más veces de lo que la gente cree, pero casi nadie la usa bien. Necesita agua en la taza para trabajar: si está vacía, lo que estás comprimiendo es aire y no transmite nada. Debe haber líquido suficiente para cubrir la campana de goma entera, y la campana tiene que asentar en el fondo haciendo cierre.
El movimiento correcto es firme y sostenido, no un martilleo rápido. Empuja, tira, y repite quince o veinte veces sin romper el cierre; lo que despega el tapón suele ser la succión de la subida, no el golpe de la bajada. Si al cabo de dos o tres tandas el agua no se mueve, deja de insistir: estás compactando el tapón contra el codo.
¿Lo tuyo no puede esperar?
Lo que no hay que meter por la taza
La sosa cáustica y los desatascadores agresivos son mala idea en un inodoro. Si el tapón no cede, el producto se queda estancado en la porcelana y en el codo, ataca las juntas de goma y convierte una avería sencilla en un trabajo con riesgo químico para quien venga después. Además, si hay fosa séptica, arrasa con la flora bacteriana que la hace funcionar.
- Nada de sosa ni ácidos: dañan juntas y no disuelven fibra.
- Nada de alambres ni perchas: rayan la porcelana y pueden perforar el codo.
- Nada de agua hirviendo: la porcelana fría con agua a cien grados puede fisurar.
- Nada de bolsas de plástico o trapos para «hacer presión»: acaban dentro.
Cuándo el problema no es el inodoro
Hay una comprobación que ahorra mucho dinero: mira si el resto de aparatos desagua bien. Abre el lavabo y la ducha del mismo baño. Si también van lentos o si borbotean cuando el inodoro intenta tragar, el tapón no está en la taza sino más abajo, en el ramal o en la bajante. Insistir con la ventosa en ese caso no sirve de nada.
La otra señal clara es el agua que aparece en el plato de ducha o en el sumidero al tirar de la cisterna. Eso significa que el agua sube por el punto más bajo porque no encuentra salida, y apunta a un tapón en el colector o en la arqueta. Ahí ya hace falta abrir el registro y trabajar con máquina.
Alta presión para lo que está pegado, cuba para lo que hay que retirar y cámara cuando no está claro de dónde viene.
Lo que más nos preguntan
¿Sirve echar detergente y agua caliente?
Con agua templada, no hirviendo, y un buen chorro de lavavajillas, a veces se ablanda un tapón reciente de papel. Déjalo actuar media hora antes de probar con la ventosa. Contra toallitas o un objeto no hace nada.
¿Se puede sacar un objeto que se ha caído dentro?
Si se ve, con guantes y a mano. Si no se ve, no lo empujes: cada intento lo lleva más adentro. A veces la única solución limpia es desmontar la taza, que se hace en un rato y sin romper nada.
¿Por qué se atasca siempre el mismo inodoro?
Suele haber una causa física: un codo mal ejecutado, poca pendiente en el ramal o un tramo con contrapendiente por asentamiento del terreno. Con cámara se ve en diez minutos y se deja de pagar desatascos cada seis meses.
Por dónde nos movemos
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Lo importante
El orden que funciona es: cerrar la llave, dejar bajar el nivel, ventosa bien usada y, si no cede, comprobar el resto de aparatos. Lo que nunca funciona es tirar otra vez de la cisterna, y es lo que hace casi todo el mundo.
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